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"Hice de Toretto para que no me alcance la esposa"

Taxistas hacen su agosto en el Día de los Enamorados. Tachero recordó que tuvo que esperar a la pareja en el garage.

“En el Día de los Enamorados, nosotros hacemos nuestro agosto”, confirmaron los taxistas, que esperan con ansias el 14 de febrero, ya que muchos utilizan sus servicios para poder ingresar a moteles. Pero no siempre todo es color de rosa, mencionó Miriam Burgos, trabajadora del volante que una vez tuvo que hacer de “Toretto” para que la esposa de su pasajero no la alcance.

Ella tenía un cliente a quien sí o sí, una o dos veces por semana, le tenía que llevar al motel. Era un señor que iba con la amante. Un 14 de febrero le pidieron otra vez el servicio y, como siempre, le espera en el predio del motel. Pero, al salir, el hombre vio a su esposa que estaba en la entrada del reservado y avisó a la taxista, quien tuvo que hacer lo imposible para que la doña no les alcance.

“Tenía miedo de que destroce mi móvil, ese era mi quebranto y aceleré la marcha tipo Toretto para que no me alcance la esposa”, contó la trabajadora.

El tachero Luciano Zotelo también contó su experiencia. Dijo que una vez una señora le pidió “pescar ” por su marido, que entró a un reservado con la amante. “Le esperamos afuera y, cuando salieron, me pidió seguirle. El marido bajó a la chica y la señora bajó, había sido tenía un mazo para picar carne y con ese le pegó a la amante, luego corriendo vino a subirse”, contó el chofer, que quedó con miedo a que lo acusen de cómplice, “pero no sabía nada de lo que planeaba ella”, afirmó.

Esperó

Alfonso Godoy, otro tachero, contó que en una oportunidad tuvo que esperar a la pareja dentro del garage del motel y que estuvo ahí dos horas, mientras la parejita estaba pasándola bien. “Yo también pasé bien, porque el taxímetro seguía marcando”, dijo entre risas.

Otros clientes piden el número de teléfono del taxista para que luego les pase a buscar. “Muchos no quieren exponer su vida privada y no quieren que otros les vaya a buscar. Ahí me piden mi número y sin problemas me voy a buscarles de vuelta”, contó don Luciano, que está en la parada de Leopardi (en Fernando de la Mora). Contó que muchos le dan una propina por su discreción y paciencia.

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