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HENDY con las cocineras y en bodegas hay más "pecheo"

La gente empeña sus cosas para tener platita, pero ya pocos retiran.

“Magia en la cocina” es lo que deben hacer las guapas doñas que trabajan en los comedores, para llenar la panza de los trabajadores sin tener que alzar los precios. Cristina Villalba trabaja desde hace siete años sirviendo ricuras en el Mercado Nº 5 de Asunción.

Ella indicó que la crisis les afecta tanto, que se ven obligadas a cambiar todo su menú, ofreciendo exclusivamente comidas económicas. “Guisos, puchero, poroto, tallarín con pollo son los platos que vendemos ahora. Una vez a la semana, los viernes, hacemos asado a la olla o algo más chuchi”, dijo.

Las cocineras señalan que no pueden alzar el precio de sus platos porque sus clientes son obreros humildes. “Buscamos ventajas para dejar el plato entero a G. 12.000, pero la gente igual pide medio y le damos por G. 7.000”, indicó Villalba. Otra situación que afecta enormemente al mercadito es la pésima infraestructura.

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“Ni techo tenemos. Si llueve un poco ya no tenemos gente. La Municipalidad no ayuda en nada”, se quejó la señora. quieren carne En el Mercadito Nº 1 mantienen la clientela, pero se ingenian con estrategias como la tradicional “libreta” para clientes fieles. Algunos pagan semanal o mensual.

En el comedor de “Tía Chela” los platos pesados como “so'o apu'a” y el “puretón” son los más pedidos. “Carne quiere comer la gente, miércoles de ceniza y todo, igual nomás se pide carne y no es nada barato ahora”, señaló la doña, que hace todo lo posible por cumplir con sus clientes, sin arriesgar sus ganancias.

Doble trabajo

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“Siempre trabajé en la confección exclusivamente. Pero ahora ya no hay nada, no entra plata, no hay gente. Para ganar algo, ahora trabajo de madrugada vendiendo cocido con chipa y empanadas, para poder dar de comer a mi hija, que tiene que ir al colegio”, expresó Marta Rivarola.

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