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Frontera cerrada deja pocos "Gauchito Gil"

En Paraguay, muchos de sus promeseros son ladrones de las cárceles.

Unas pocas imágenes del Gauchito Gil quedan en la santería de Wilson Mauto en el Mercado 4 de Asunción.

No es que la gente forme fila para comprarlo, sino que la pandemia redujo el stock de artículos del “santo” popular argentino.

“Ya se están terminando porque ahora no se pueden traer más de Argentina por el cierre de fronteras”, cuenta el vendedor.Igual, hay algunos artesanos que las fabrican en Paraguay.

Wilson tiene imágenes que van desde 30.000 -las de 10 centímetros- a 1.000.000 de guaraníes, las que miden 70 centímetros. “Hay de resina y yeso, con cruz de madera, muy lindas son”, expresó.

Seguidores

Los devotos del Gauchito Gil son de lo más diversos: gente que busca sanar alguna dolencia o conseguir un empleo; desde camioneros hasta peligrosos asaltantes.

Pedro, interno de un penal de Misiones, es seguidor del “santo”. Allí y en Tacumbú conoció a varios que, por ejemplo, le pedían protección para cometer su golpe y salir ilesos. “Como era una persona que robaba a los ricos y les daba a los pobres”, explica. Le suelen agradecer dejando vino tinto y cigarrillos.

Además, se le pone cintas y velas rojas en los muchos nichos al costado de los caminos.

¿Quién fue?

Antonio Mamerto Gil Núñez fue un capataz reclutado para pelear en la Guerra de la Triple Alianza y luego contra los federales. Le dijo “Ñandejára” que ya no mate y desertó. El pueblo lo protegió hasta que policías lo agarraron para que sea juzgado, pero un coronel lo degolló.

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