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Encargados de los hisopados son recibidos con machetes

Muchos laburan horas extras y se encomiendan antes de cada jornada. "Rezo todos los días", comentó uno de los técnicos.

La bioquímica Rilsis Isasi, de la Unidad de Salud de Yasy Cañy, contó que hacer las muestras de COVID-19 es mucho más difícil en el interior del país.

Sostuvo que muchas veces las familias no pueden ir hasta los hospitales a hacerse el hisopado y que por ese motivo la Regional de Salud pone camionetas para ir hasta sus casas.

“A veces nos reciben bien y a veces nos retan”, dijo la especialista.

Contó que en una oportunidad tenían pensado hacerle el hisopado a 12 integrantes de una familia que eran contacto de una persona que ingresó al país en forma clandestina y que no les permitieron.

“Entonces, le hicimos el test solamente al viajero. La señora nos retó muchísimo, el señor vino de hacia atrás con su machete, seguro estaba trabajando por el campo, les explicamos pero no hubo caso”, recordó Isasi.

Finalmente, el viajero dio negativo y no hubo necesidad de volver a esa vivienda. Explicó que existe un fuerte rechazo porque piensan que los doctores son los que dispersan el virus.

“O también porque no quieren entrar en cuarentena pero les hablamos y a veces logramos hisoparles”, comentó.

Miedo a la tos

Jorge Ferreira, técnico de laboratorio del Hospital Nacional de Itauguá, por día hace 30 hisopados, poniéndose cara a cara con el coronavirus.

Solo le separa su equipo de protección y una mampara de vidrio que se desinfecta con alcohol al 70% entre cada paciente.

“Escuchar al paciente que está tosiendo, al comienzo sí te daba miedo, pero cuando pasan los días parece normal”, declaró a EXTRA.

Refirió que le gusta su trabajo porque ya tenía experiencia en tomas de faringe contra la influenza.

Fuente Graciela Russomando.jpeg
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Los "hisopadores" recorren todo el país para tener una película real de la pandemia.

“Para estar fuerte rezo antes de cada jornada”, contó.

Ese es su principal escudo además de las batas, gafas, tapabocas N95, guante duplicado, el cubre zapatos y una cabina.

Son héroes anónimos que tienen que dar un resultado confiable a pesar de trabajar bajo presión cuando aumentan los casos, destacó Gladys Estigarribia, bioquímica del laboratorio del Hospital de Coronel Oviedo.

Visitas

“Lo más difícil es estar alejados de nuestra familia. Muchas veces quieren que igual hagamos las visitas que antes de esta pandemia hacíamos los fines de semana, pero muchas veces dejamos de lado por temor y por cuidar a nuestros seres queridos”, dijo la bioquímica Paola Bogado, del Hospital Regional de Coronel Oviedo.

“Todos coincidimos en que nos sentimos más protegidos dentro del hospital que fuera, ya que vamos viendo que la gente hoy en día por la calle no respeta y no toma conciencia del distanciamiento, del uso del tapabocas, un convivir que es muy difícil”, expresó a su turno Marcelo Melgarejo, enfermero encargado de la toma de muestras en el Ineram.

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