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En Luque no perdonan las motos con roncador y obligan a dueños a cambiarlos

Motocas deben sacar su "boca 8" y la Muni les multa.

La Policía Municipal de Tránsito de Luque no está controlando los registros vencidos, pero ¡atenti!, no perdonan los roncadores de las motos.

Aprovechan las barreras de los fines de semana, cuando hay más movimiento, para medir los decibeles de los vehículos ruidosos que en su mayoría son los biciclos, indicó Christian Gill, dire de la PMT.

Lo hacen en conjunto con la Dirección de Gestión Ambiental, que es la que multa a los que superen los 85 decibeles, el máximo permitido en la zona urbana.

Los motocas tienen dos opciones: ir a traer el caño de escape original para hacer el cambio o dejar que le incauten su medio de movilidad.

“Generalmente el motociclista opta por traer un escape reglamentario y retirar su vehículo, muy pocos son los que optan por dejar”, señaló.

De cualquier manera, se le abre un sumario al infractor. La multa mínima es de 15 jornales (G. 1.265.100) y la máxima es de 1.000 jornales (G. 84.340.000).

No son pocos los que cuestionan la sanción.

“Es bastante normal que la gente reaccione, que se resista. Muchos alegan que si no está prohibida la venta por qué va a estar prohibido el uso”, indicó Gill.

En Presidente Franco, Alto Paraná, también se estaban haciendo controles de este tipo. Hace más de una semana detuvieron a un muchacho que huyó para no ser revisado. Su moto no tenía documentos, pero sí un ruidoso roncador.

Se ofrece mucho

El roncador más conocido, y el más ruidoso, es el “boca 8”. Según el mecánico Julio Fernández, el precio aproximado es de G. 140.000. En Facebook ofrecen a partir de G. 50.000. Algunos solo quieren hacer camba para tener otra vez uno que no haga tanto ruido.

“A mí, generalmente, lo que me piden es cambiar el roncador por el caño original”, dice Julio, que tiene su taller en Fernando de la Mora. El precio de ese cambio varía dependiendo del modelo de la moto, pero como mínimo, son G. 200.000.

La joven arquitecta Rebeca Pavón espera que un día se dejen de usar los roncadores: “No es una cuestión de gustos, no es que me parece ‘valle’, sino desde el punto de vista de la contaminación sonora en la ciudad”. También recordó que los micros producen gran parte de la polución.

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