Actualidad

En canoa huyó de garrotero y ahora teme perder a su hijita

El papá la demandó por llevar a la niña sin su consentimiento. La víctima cruzó hacia Argentina por río, en diciembre pasado.

Ocho meses de una falsa tranquilidad vivió Micaela C., al regresar a su natal colonia Oasis, en Posadas, Argentina. La mujer de 24 años había regresado a su país luego de vivir en Paraguay los cinco años más difíciles de su vida.

Huyendo de su violento ex, quien además es padre de su hijita de 4 años, subió a una canoa para cruzar el río Paraná. Desde Encarnación se aventuró y llegó a tierra argentina.

El 7 de diciembre del año pasado, se cansó de los constantes hostigamientos y episodios que por poco le cuestan la vida y decidió salir de forma ilegal, debido al cierre de la frontera por la crisis sanitaria por la pandemia.

Ese día, su expareja Robert intentó matarla. “El día que huí, casi me ahorcó. Me agarró del cuello y no me dejaba respirar. Esa secuencia mi hija vio”, contó al diario El Territorio, de Argentina.

Pero ese fue solo uno de los miles de momentos de violencia que padeció la víctima. “Vivir todo ese tiempo allá fue lo peor de mi vida. Robert era violento conmigo, no me permitía comunicarme con mi familia ni tener amigos, tampoco juntarme con alguien o tener celular. Me controlaba siempre todo”, relató la chica.

Luego de 8 meses refugiada en el vecino país, su angustia regresó, cuando se enteró de que su verdugo le había demandado por haberse llevado ilegalmente a su hija y solicitó la restitución de la niña a nuestro país.

El Juzgado Civil, Comercial, Laboral y de Familia, a través de la Convención Interamericana de Restitución Internacional de Menores, falló a favor del hombre, por lo que la joven tendría que volver a nuestro país con su pequeña.

La denunciante aseguró que no quedará de brazos cruzados y que apelará la decisión, pues representa un peligro para ella y para su hijita.

“Somos una familia humilde, yo no sé leer ni escribir, lo único que quiero es que mi hija no vuelva con el padre porque es muy agresivo. Temo por la vida de mi niña, además siempre voy a estar detrás de ella porque nada malo quiero que le pase”, lamentó la joven madre.

Ni siquiera reconoció a la pequeña

Micaela había llegado a principios del 2016 a Encarnación para cuidar de su hermana embarazada. Luego de algunos meses conoció a Robert. En la Nochebuena de ese año, dio a luz a la bebita sietemesina, debido ya a los constantes episodios de violencia de los que era víctima. El hombre solicitó la restitución debido a que fue llevada sin su consentimiento, pero el abogado Pedro Piris, oficial del Juzgado, dijo a El Territorio que ni siquiera la reconoció.

Temas

Dejá tu comentario