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El lomitero que superó la tristeza y cocina bailando

Se mudó a Encarnación para iniciar una nueva vida, ahora recorre con su música y algunos lo llaman "el rey del shawarma".

La vida le dio un duro golpe a don Merardo Melgarejo, cuando falleció su señora, y tiempo después su madre. Pero él decidió vencer a la tristeza y se mudó de Ciudad del Este a Encarnación, para vender sus lomitos de una manera súper original.

Recorre con su carrito por el circuito comercial y zonas aledañas de la Perla del Sur, generalmente durante la siesta y la tarde, pero a veces también desde la mañana.

Merardo nunca pasa desapercibido porque lleva sus parlantes con él y cocina dando pasitos al son de la música.

Tiene un amplio repertorio, pero entre sus favoritos están los temas de Bronco, como se podía apreciar en el video de Itapúa Noticias.

Dice que así atrae a sus clientes, pero también sabe cuándo bajar el volumen para no molestar a los demás comerciantes.

Probó suerte

“Vine para probar mi suerte acá y estoy muy bien”, dijo en una entrevista con el medio local.

“Vine dos días a probar con un amigo que me hizo trabajar y después me gustó. En CDE la vida es muy pesada también, no hay nada”, añadió.

Trajo su carro lomitero en un micro de larga distancia y se puso a vender el lomito árabe, llamado shawarma en el idioma original.

Le dicen “el rey”

Él prefiere ser humilde y no asumirse como el “rey del shawarma”, pero cuenta que así le dicen algunos de sus clientes.

Tiene para elegir: de carne de cerdo con vacuna y queso Paraguay, y también de pollo relleno con queso. También vende ensaladas en su puestito. Dice que todo es casero, también la salsa de ajo.

Si bien tampoco hay demasiado movimiento económico ahora mismo en Encarnación, dice que al menos salva la situación, y tiene clientes que ya se fidelizaron.

Se enamoró

El simpático lomitero dijo que recorrió varios lugares y decidió quedarse en Encarnación, la ciudad que le dio una segunda oportunidad. Es más, el amor volvió a tocarle la puerta y cuenta que ahora tiene una nueva pareja.

Por ahora se está adecuando a sus posibilidades, pero confía en que pronto le va a ir mejor. “Estoy alquilando una piecita medio precaria, pero qué vamos a hacer, soy pobre también y estoy luchando”, dijo.

Avisó que pronto se instalará en un lugar fijo por las noches, para seguir vendiendo.

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