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El día que Stroessner dio una trompada a su "sombrero"

La supuesta infidelidad de China'i que enfureció al Rubio. Fue uno de los primeros apresamientos que ordenó, a poco de asumir.

Por Néstor Insaurralde

El día que el general descubrió a su supuesto “sombrero” no quedó ningún taxista en la parada 11 del centro de Asunción. Fueron los sospechosos más fáciles de agarrar porque estaban sentados tomando tereré en la vereda opuesta al Ministerio del Interior y –además- estaban en la misma manzana de la temida Comisaría Tercera.

- Ndéiko ra’e…! (Así que fuiste vos). Fue la voz que escuchó el taxista Celso Chaparro, además de unos atemorizantes gritos, insultos y amenazas, mientras temblaba en el despacho del Comando en Jefe y, acto seguido, el general en persona le daba una bofetada.

De nada le valió a Chaparro ser sobrino de un coronel, ni sus intentos de explicar que nada que ver con la China’i, como era conocida Martina Rojas, una de las primeras amantes de Stroessner cuando acababa de subir.

Formalmente, todos fueron acusados de robar 4.000 dólares, pero no era el motivo del interrogatorio. El dictador solo repetía dos preguntas: Por qué, habiendo varios taxistas en esa parada, siempre era Celso el que llevaba a China’i al balneario “El Tigre”, de San Lorenzo.

La segunda pregunta era por qué había ido a la casa de Florencia Rolón, donde vivía China’i, a unos 200 metros de allí (Chile casi Primera) y cometido el tremendo error de alzar al hijo de la joven y el general.

Por eso la casera, doña Florencia, fue a parar con sus huesos al Buen Pastor. En tanto, Chaparro y sus tres compañeros sufrirían varios meses de calabozo. China’i, la causa del problema, vivia en Acahay y era hija adoptiva del teniente coronel Alejandro Andrieff. Este falleció y la adolescente de 13 años quedó a cargo de su guardaespaldas Leandro Báez.

Mudanza forzada

Martina vivió en la casa de Eusebio Abdo Benítez, tío del actual presidente Marito. Pero se escapaba mucho y el dueño de casa le pidió que la muchacha sea llevada de allí, lo que luego motivó el exilio de Mario Abdo (padre), según publicó Rodrigo Houdin, en 2016, en el diario Última Hora.

Los demás taxistas detenidos fueron Ángel Ayala Araujo, Heriberto Benítez y su primo Cirilo Rodríguez. Este último fue entrevistado hace unas dos décadas por el autor de esta nota.

“Mi señora hasta recurrió al piloto del presidente (Alberto Fragnaud). Llegó en dos ocasiones a hablar con doña Eligia para pedir por nosotros. La señora le habló a su marido (Stroessner) y el Rubio dijo que nosotros conspiramos y teníamos panfletos contra él. Mi señora le dijo: me extraña eso, porque mi marido era stronista, le quería mucho a su esposo”. Y así pasó el tiempo, agregó Rodríguez

A Doña Barcicilia Espínola de Rodríguez nunca le dejaron llegar al Palacio: “Orden superior, nos decía el secretario”.

Tras la gestión con doña Eligia los taxistas salieron, pero fueron confinados a distintas ciudades del interior. Otra de sus amantes jovencitas era una estudiante “hermosa y trigueña” de nombre Bianca con la que se metió cuando ella tenía 14 años, cuenta su chofer Pedro Miranda.

El peluquero Cándido Aguilera Ledesma dijo que Stroessner llamaba “pohä Paraguay” a las niñas menores de 15 años.

POHÃ PARAGUAY: Así calificaba Stroessner su obsesión por las niñas y adolescentes, según su peluquero.

Detrás de la gran herencia

“Quiso casarse conmigo e ir juntos a vivir en España”.

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Michelle Fleitas saltó a las noticias en septiembre de 2016 reclamando parte de la herencia de Stroessner, alegando que tuvo tres hijas con el dictador y que incluso él mismo le había pedido matrimonio.

De los 500 millones de dólares de herencia que se atribuye a la familia Stroessner, Michele pretendía al menos 20 millones.

Ella dijo que conoció al dictador cuando iba a jugar ajedrez con su tío. Mostró fotografías con Stroessner, mientras su abogado, José Fernández Zacur, revelaba que los Stroessner se habían cerrado a negociar.

Ñata, la familia paralela

Fue la mujer que tuvo más influencia sobre el dictador

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Stroessner estaba con ella en su casa en la noche del golpe frente al actual shopping del Sol. Se conocieron cuando ella aún no cumplía los 14 y él ya tenía 47. De amante, pasó a ser la verdadera pareja del dictador, mientras doña Eligia solo estaba para las fotos oficiales. Ella fue presentada al Rubio por el coronel Miers en Yacyretâ. Lanzó el libro “Mi vida con el Presidente Stroessner” en el 2008.

De cuando doña Eligia le tiró una plantera por la cabeza

Le cambiaron su nombre a Ligia porque sonaba mejor.

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Doña Eligia Mora vivió humildemente con Stroessner en la Artillería, en Paraguarí. Era dos años mayor que el exdictador. Se casaron poco antes de nacer el tercer hijo, Freddy. Según Neri Farina, solo se casó por presión de Federico Chávez porque no quería un ejército dirigido por un amancebado. Huérfana a los 15, vivía con su tío Onofre en Villa Hayes.

El peluquero Cándido Aguilera Ledesma, quien le cortó el cabello a Stroessner por 43 años, relató la anécdota de cuando ña Eligia pilló el caso de Ñata Legal. “La señora se enojó tanto que agarró una plantera y le tiró por la cabeza al general, en Mburuvicha Róga”, decía Aguilera, a quien Stroessner hizo jubilar con rango de coronel. Como Aguilera era evangélico – de la iglesia Bautista- a veces Stroessner le preguntaba si andar con jovencitas era pecado.

- Pero cómo no va a ser pecado, mi general. Eso es un pecado que está en la Biblia…

- Mmmm… maestrooo (y se reía).

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