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El Desafío: comprar pan dulce y no bombas

Dijo estar satisfecho y espera que otros hagan lo mismo.

Una gran impotencia fue la que invadió a Sergio Godoy, cuando una amiga le contó que un niño de 2 años sufrió la amputación de tres dedos a causa de la explosión de un petardo. El caso fue muy comentado a nivel país.

El pequeño es indígena de Capitán Meza, y fue una de las primeras víctimas de las bombas.

“Mi amiga es enfermera, fue justamente hablando con ella que lancé esta idea, tuvo repercusión y ahora estamos completando el desafío”, afirmó el encarnaceno.

Entre sus amigos de Facebook tiró la idea: que compren pan dulces “en vez de comprar petardos que solo causan daño a la gente”, refirió.

Es una forma de concienciar a la gente y de paso ayudar también a los que necesitan

“Pensé que íbamos a juntar diez a quince pandulces y les íbamos a entregar a niños carenciados que tenemos en las periferias”, señaló.

Fue rotundo éxito

Sin embargo, su plan tuvo tanto éxito, que en menos de un día la gente le donaba no solo pan dulces, sino dinero.

“Como logramos más de los que pensamos, decidimos donarles también a las reclusas del Cereso, para que ellas reciban también algo de la sociedad”, expresó el muchacho. Agregó que a cada donador entregó un recibo para llevar un conteo y hacer todo el trámite de forma transparente.

El martes les darán a primera hora

Sergio comentó que ya coordinó con las autoridades del penal para hacer hoy la entrega de los donativos para que los guardias puedan catear, antes de darle a cada una de las reclusas del lugar.

“El martes a la mañana les vamos a hacer entrega, un pan dulce para cada una de ellas. Tengo entendido que incluso cinco a seis de las mujeres privadas de su libertad viven allí con sus hijos”, afirmó el joven.

78 reclusas recibirán

Una parte del total de los pandulces donados por las personas que se unieron al desafío. Con el dinero sobrante se compró toallitas higiénicas, jabones y otros productos de aseo para las reclusas.

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