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El código anti-abusadores: un secreto a voces en las prisiones

El comité de bienvenida es con el "corralito" y comienza el infierno.

Era su segunda entrevista con la psicóloga. El reo que no alcanzaba los 30 años ni siquiera parpadeaba.

Su semblante estaba de lo más tranquilo. Su voz áspera denotaba su adicción al cigarro, infaltable elemento del día a día en Tacumbú.

Esa mañana reveló secretos que todas las noches le atormentaban y recordaban por qué estaba ahí y claro, tenía que ver con su primer día en el reclusorio.

Una sombría celda del penal se convirtió en la primera de sus condenas: la bienvenida al sistema penitenciario.

Él cumplía una mínima pena por homicidio, tras matar a una niña de dos años, mientras la sometía sexualmente.

“Me contó que había una comisión prácticamente para eso. Le hicieron el corralito (le acorralaron) pero no le violaron cuerpo a cuerpo, sino cuerpo a objeto. Le metían un objeto”, relató Mirna Vallejos, psicóloga forense.

Él aseguraba que la comisión operaba pagada por familiares de víctimas. Según su teoría “si te reciben mal o en algún momento te agarran, es porque pagaron para que te hagan eso”, dijo la licenciada.

“Todos hablan de los violines, así les llaman. Son gente marginada por todos los reos, por su nivel de estatus”, afirmó.

Juguete de otros

La profesional contó que según lo que relata la población que alberga el sitio, los abusadores se vuelven el “juguete sexual” de otros de mejor categoría.

Sobre eso mismo, un expresidiario contó a EXTRA que esta situación es de lo más común en las cárceles fronterizas, especialmente Ciudad del Este y Pedro Juan, donde “no se perdona nada”.

“Lo más leve que hacen es quemarle los testículos con cigarrillo”, afirmó el hombre, condenado por narcotráfico.

Él aseveró que entre los castigos más fuertes, les torturan clavándoles agujas en la cabeza del miembro viril.

Sin embargo, la peor de las bienvenidas a muchos deja casi moribundos, es con palos y hasta cabeceras de camas y mangos de cubiertos, los destrozan. “Algunos se merecen, pero yo creo que no debería pasar”, lamentó.

También fue víctima

En la entrevista brindada en el año 2004 por el reo, cuyo nombre omitimos por seguridad, el hombre confesó ademas a la sicóloga que su deseo compulsivo hacia las criaturas se remontaba a una traumática experiencia vivida en su niñez.

El criminal refirió que cuando era criatura, una persona que él conocía (no dijo si era pariente suyo o no), lo sometía sexualmente. Esa cicatriz se convirtió en un trastorno sexual, explicó la licenciada. En aquel año, él pasó al pabellón Esperanza, donde compurgo su pena.

Para "chulear"

El exdire de Tacumbú, doctor Luis Barreto comentó a EXTRA que en Tacumbú, al menos hasta donde él sabe, nunca ocurrieron hechos de esa naturaleza.

Sin embargo, comentó que durante el proceso de adaptación al encierro, generalmente los presos por abuso sexual mienten sobre el motivo de su ingreso ante los demás. “Dicen haber cometido otros delitos”, expresó, asegurando que lo hacen porque “saben lo que les espera”.

Estatus carcelario:

1. Narcos: gozan de la mejor categoría.

2. Asesinos seriales o peligrosos asesinos.

3. Asaltabancos y cajeros.

4. Asesinos de otros reclusos.

5. Microtraficantes y ladrones comunes.

6. Consumidores.

7- Abusadores de niños.

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