Actualidad

Denunció que chofer se sacó la ropa y la acosó en el viaje

La hicieron viajar en la cabina, de donde escapó tras resistirse.

Natalia C. tuvo un viaje de pesadilla en la cabina de los choferes de un ómnibus de larga distancia camino a Encarnación. La mujer contó su historia ayer en su cuenta de Facebook.

Explicó que no tuvo tiempo para comprar con anticipación su boleto de Asunción a Encarnación pero que igual se presentó en la terminal capitalina el viernes a las 00:20.

Allí le preguntó a uno de los choferes de La Encarnacena si tenían asientos disponibles y si podía pagarlo ahí directamente.

“En ningún momento pedí como ‘favor’ que me llevaran gratis ni nada de eso”, escribió la viajera.

Relató que uno de los choferes le dijo que pasara a la cabina a esperar que organicen a toda la gente para luego indicarle cuál sería su lugar.

ARTÍCULO RELACIONADO: "Su mano estaba entre mis piernas"

“Inició el viaje y empezamos a conversar con uno de los choferes (José Balbuena), mientras que el otro chofer descansaba en la cama que tienen en la cabina”, recordó.

Casi llegando a Villa Florida, supuestamente, Balbuena le dijo que iban a cambiar de conductor y que pararían.

Sin título3.jpg
Natalia denunció que la quisieron violar pasando Villa Florida.
Natalia denunció que la quisieron violar pasando Villa Florida.

En la cama

Entonces, le indicó que fuera a descansar en la cama que estaría desocupada si es que quería. Natalia rechazó la sugerencia y pidió que le indiquen cuál sería el lugar que le correspondía dentro de los asientos.

“Me responde (ignorando mi pedido) que por favor vaya a la cama porque subiría otra persona y ocuparía el asiento del acompañante que yo estaba ocupando”, relató.

Desnudo

Ella se acostó y dijo que 10 minutos más tarde ingresó al sitio Balbuena, aparentemente desnudo.

“Yo aún no me había dormido y vi vagamente lo que pasó. Grité y traté de salir de ese lugar, a lo que este enfermo trataba a toda costa de que me quedara ahí y me callara. No recuerdo en vida sentir tanta impotencia y miedo”, contó.

“Grité que me bajaran ahí mismo y el otro chofer que iba manejando hizo absoluto caso omiso a mis gritos”, aseguró.

Natalia señaló que, luego del forcejeo, el chofer finalmente salió de la recámara, se vistió y se acostó en el pasillo sin dejarla pasar.

Tres horas de calvario

Fueron casi tres horas de calvario en las que estuvo acurrucada en una esquina de la cama, sola, sin saber cómo defenderse ni salir de ahí, según detalló Natalia.

“Cuando íbamos llegando (ya libre el pasillo) me escabullí y logré escapar de ahí, y pedí a otro pasajero que pida mi parada para poder bajarme”, concluyó.

Intentamos comunicarnos con algún directivo de La Encarnacena ayer, pero no estaban disponibles.

Dejá tu comentario