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De olero a enfermero: "Decían que, como soy pobre, yo no iba a poder aguantar"

Viajaba diariamente 50 kilómetros, ida y vuelta, para estudiar. Contó que sueña con laburar pronto en su profesión.

Cuando su padre le dijo a Héctor Daniel Torres Agüero que no podía mandarlo a la universidad, ni por un solo segundo se le pasó por la mente darse por vencido.

Con más ganas aún de progresar, decidió aplazar sus sueños de ser enfermero y empezó a trabajar en una olería. Así pasaron tres años en los que pudo comprarse una motito, con la ilusión de iniciar sus clases en la facultad.

Finalmente así lo hizo en 2015. “Mis compañeros de trabajo me apoyaron. Aunque hubo también lo contrario, me decían que 'cinco años es mucho' y que como soy pobre, no iba a poder aguantar”, contó el muchacho cuya meta estaba fija a su objetivo. “Yo no les hacía caso”, aclaró.

Así, empezó a viajar desde el barrio San Jorge de su natal Cruce Liberación hasta el centro de la ciudad de Choré, San Pedro, donde en diciembre pasado defendió su tesis sobre Inmunización de Niños de 0 a 1 año, con calificación 5.

“Quería yo tener un título profesional para ayudarle a mis familiares. Siempre tuve esa ilusión de ser enfermero”, afirmó orgulloso de su logro.

Contó que actualmente está en busca de una oportunidad para ejercer su carrera y crecer de a poco como profesional.

“Mis papás están felices, orgullosos. Si llueve te mojás todo, si hay helada tenés frío... de todo pasé, pero aguanté todo para poder ser profesional. Estoy preparado y ojalá que consiga trabajo”, dijo Héctor Daniel a EXTRA.

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