Extra

Actualidad

"Cuando me muera, sonríe y no te acerques a mi ataúd"

Para todos, eran la pareja ideal. Pero el trágico final reveló el infierno en que vivían. Y aparecen sorprendentes posteos que escribió la mujer en su Facebook, como dando a entender que presentía lo peor.

El amor entre Daisy Belén García Benítez (47) y Mauricio Javier Garcete Sosa (53), duró tres décadas, hasta que la muerte los separó violentamente. Parecían ser la pareja perfecta, pero una oscura noche acabó en un triste amanecer para sus tres hijos.

Eran las 6:30 de la mañana de ayer, cuando Érica Garcete García (24), iba a salir de casa y se topó con la macabra escena.

Colgado de un árbol al frente mismo de la casa situada entre las calles Vivaldi y Mozart, del barrio Santa Teresa de San Lorenzo, estaba su padre.

“Con su hermana se fueron a golpearle la puerta a la mamá, pero no atendió”, comentó el oficial Rodney Ruiz Díaz, de la subcomisaría 06.

Agonizando, pero aún viva estaba Daysi. El oficial Ruiz Díaz tomó el pulso a la mujer y la trasladó hasta el Hospital de Villa Elisa, allí desafortunadamente falleció, convirtiéndose en la víctima número 27 de feminicidio, en lo que va del año.

La venía maltratando

Al lugar también llegó el fiscal Julio Ortiz, quien participó de las pesquisas. El agente comentó que la mujer presentaba golpes en los pechos, la cara y la cabeza. Además, golpes en el antebrazo derecho de “larga data”.

“Aparentemente la venía maltratando , pero ella no contaba”, refirió Ortiz. De acuerdo al fiscal, aparentemente, Javier sorprendió a su mujer mientras dormía y el hecho se habría producido en la madrugada de ayer.

Agregó que según las hijas de los fallecidos, el hombre enfrentaba una severa depresión a causa de su situación económica, lo que derivó en una crisis de ansiedad que no podría controlar.

Él no quería medicarse

Ortiz comentó a EXTRA que Grecia, la hija mayor de la pareja, notó los cambios de humor en su padre, quien le había dicho que escuchaba un zumbido constante en el oído. Por este motivo, la joven de 26 años le derivó con un psiquiatra, que le recetó 3 medicamentos, entre ellos ansiolíticos. Sin embargo, su papá se negaba a tomarlos.

“Un pan de dios”

Vecinos, amigos y familiares coincidieron en afirmar que Javier era re tranquilo, un “pan de Dios”.

Lo llamativo del caso, es que meses antes del hecho, Daisy publicó en su Facebook un extraño mensaje que denotaba que andaba algo afectada: “cuando yo me muera sonríe porque estoy descansando. No te acerques a mi ataúd a pedir perdón, porque ya no podré oírte. Mejor dime que encontraré la paz”.

Dejá tu comentario