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Con wasap y sirenas, vecinos combaten a los malandros

Todo vale a la hora de poner seguridad en el barrio.

Ante la alarmante inseguridad, pobladores del barrio Obrero de Asunción se pusieron las pilas para combatir a malandros.

La idea surgió hace 9 años, cuando la sitú se volvió insoportable. Así nació “Vecinos en alerta”, un proyecto de la comisión “12 de Mayo”. Los lugareños decidieron trabajar con la Comisaría 4ta. Metropolitana que monitorea la zona las 24 horas.

Mario Vicente Gómez de la Fuente (74), presidente de la organización, dijo que con ayuda de autoridades pudieron colocar una caseta policial con todas las comodidades e instalar 42 cámaras alrededor de 14 manzanas.

“Creamos un grupo de WhatsApp y nos avisamos si ocurre algo extraño, también tenemos acceso a las cámaras y podemos ver cada movimiento”, expresó el responsable.

La comisión vecinal del barrio Caacupemí de Capiatá, en tanto, recurrió a un método más purete, instalando unas bocinas de alarma para evitar robos en viviendas y asaltos callejeros. Ramón Trinidad, miembro de la comisión, dijo que es un sistema efectivo porque todos están atentos.

“Si una persona corre peligro o está sufriendo un robo, da un bocinazo y los vecinos ya están alertados porque están activados a través del celular. Son 110 las viviendas que tienen acceso a este sistema que trabaja conjuntamente con la Comisaría 8va. de Capiatá”, detalló.

Garrote

Silbidos, bocinazos, wasapeadas y llamadas son los sistemas más usados por una “comisión garrote” del barrio Sajonia de Asunción. Juan (nombre ficticio) dijo que no perdonan a los chorros. “Siempre estamos preparados, tenemos un grupo de vecinos y trabajamos kañyháme (a escondidas) porque hasta la bombacha están robando, ya es el colmo”, señaló indignado. “Nos manejamos también con grupos de wasap y, cuando nos toca, ‘corregimos’ a los vagos”, agregó.

Datos de la Coordinadora del Consejo Nacional de Seguridad de Comisiones Vecinales señalan que hay unas 300 comisiones vecinales de Asunción, Central y Cordillera que trabajan con la Policía. Son pocos los jóvenes que se suman a estas iniciativas.

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