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Con una cruz a cuestas, desde hace 11 años peregrina por su ex

Se separaron y perdieron contacto, pero él no olvida que la Virgen de Caacupé curó a la madre de sus cuatro hijos. El hombre caminó desde Capiatá hasta la Basílica.

Una señal de la cruz marcaba el inicio de la peregrinación de Marciano Sánchez. El hombre tomó impulso y una carga. Eran las 05:00 del viernes, un agradable clima acompañaba al promesero en su larga caminata.

Motivado por una inquebrantable fe, partió caminando desde Ruta I, Km 20, barrio Kennedy, Capiatá, hacia los pies de la Virgen de los Milagros. Sus manos gastadas por el trabajo sostenían una enorme cruz.

Cada 8 de diciembre el símbolo de madera es su fiel compañera.

“Desde hace 11 años peregrino con la cruz a cuestas”, contó a EXTRA. Como la mayoría de los católicos, el feligrés fue a agradecer un deseo cumplido, pero Sánchez reveló que hace tamaño sacrificio por su ex.

Conmovedor motivo

“Mi esposa tenía cáncer de mamas, la operaron, necesitaba quimioterapia, pero no teníamos dinero. Desesperados, no sabíamos qué hacer, me dijeron que rezara y así lo hice: le pedí un milagro a la Virgen, que la cure y que yo vendría cada año con esta cruz, pase lo que pase”, mencionó.

Leopoldina Pérez sanó. La pareja vivía en Valenzuela (Cordillera) pero por cosas de la vida se separaron y perdieron contacto, sin embargo Marciano no olvidó su compromiso.

“Sigo caminando por mi expareja, a pesar de habernos dejado y no hablar más, tampoco tengo su número. No importa que estemos alejados, lo nuestro opa porâ”, dijo.

LOABLE: “La promesa la hice a la Virgen, ella me escuchó y seguiré agradeciendo por aquel milagro”. Marciano Sánchez, peregrino.

Recordando de la mejor manera a la mamá de sus 4 hijos, el señor ascendía la loma de Caacupé, mientras decía que cada quien hizo su vida.

Explicó que su promesa a la Virgencita requiere aún más esfuerzo. “Debo caminar con la madera desde donde yo esté viviendo; si estoy en San Pedro pues vengo de San Pedro, si me mudo a China desde allí tengo que venir así”, detalló.

Hace más de una década el peregrino es la prueba de que se puede querer al prójimo de varias maneras.

“Seguiré hasta que Dios diga basta”, gritó, mientras su fe alivianaba su pesada carga.

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