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Con 70 años de noviazgo, abues dieron el SÍ ante Dios

La pareja desafió la peste del COVID-19, y se casó en su casa.

Era la primavera de 1950, cuando las miradas de don Wenceslao Peralta y Ramona Acevedo se cruzaron para unirse por siempre en la ciudad de San José de los Arroyos, en Caaguazú.

Cuando eso, ella tenía 20 años y él diez más, pero la diferencia de edad no fue una barrera para que su amor naciera sólido e infinito. Al cabo de un tiempo, la familia se agrandó con el primer hijo, luego vinieron nueve más. En total son diez hijos: seis mujeres y cuatro varones.

Hace 30 años decidieron migrar hacia la ciudad de Curuguaty, donde sellarían para siempre su unión. Ayer, luego de 70 años de convivencia, dieron el sí, en matrimonio, él a su 93 y ella con sus 83 años.

“Estamos muy contentos porque cumplimos ante Dios luego de muchos años”, dijo Ramona.

Pa’i fue hasta ellos

Se casaron en su modesta vivienda del barrio San Isidro, con el apoyo de sus familiares. A pesar de que por el coronavirus las bodas se postergaron, a pedido de los novios, llegó hasta su domicilio el pa’i Francisco Javier Vera, vicario de la parroquia San Isidro Labrador. “Es un casamiento de emergencia. Como no pueden ir a la iglesia por cuestiones de la edad y enfermedad, nosotros venimos. Así lo indica el papa, de atención urgente en estos casos”, comentó el sacerdote luego de dar la bendición a los novios. La pareja dijo: “sí, quiero”.

Diez hijos, treinta y siete nietos, y once bisnietos tienen don Wenceslao y su feliz esposa. Ambos están lúcidos, pero algo enfermitos por la edad.

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