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Arrom y Martí piden calles con sus nombres y un museo

Corte Interamericana escuchará al Paraguay sobre supuestas torturas.

Pasado mañana, en San José de Costa Rica, sede de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se llevará a cabo la audiencia pública en juicio contra el Estado paraguayo, que fue promovido por Juan Arrom y Anuncio Martí por supuesta tortura y secuestro en el año 2002. Ambos aspiran a una indemnización de 63.000.000 de dólares luego de haber sido sometidos por agentes de la Policía.

Según explicó el procurador de la Nación, Sergio Coscia, Arrom y Martí no solo piden una millonaria suma, sino además “ellos piden una calle con sus nombres y un museo de la tortura”, dijo ayer en conferencia de prensa.

El jueves, el fiscal Édgar Sánchez y Óscar Germán Latorre tendrán 30 minutos para exponer como testigos ante la Corte Interamericana. “Nosotros pedimos que ellos se presenten ante la Justicia para rendir cuentas. Existen todas las garantías. Juan Arrom sigue con su mismo informe psiquiátrico de que era víctima de la dictadura. El dinero que piden es absurdo”, explicó Coscia.

La Corte permitió que Juan Arrom esté presente mediante una videollamada, en tanto que Martí sigue en la clandestinidad. “Tenemos una defensa preparada sobre tres elementos. Queremos demostrar a la Corte Interamericana que lo que denuncian estas personas es falso”, aseguró.

El fiscal Hugo Velázquez había acusado a los dos líderes del partido de izquierda por haber secuestrado a María Edith Bordón de Debernardi, el 16 de noviembre del 2001. Ese día, Bordón fue alzada a golpes a su propio vehículo en Ñu Guasu, donde se encontraba haciendo ejercicios, según los datos recogidos por la fiscala de entonces, Rosa Noguera.

La representante del Ministerio Público había acusado a Víctor Colmán, quien también se refugió en el Brasil con los exlíderes de Patria Libre, además de Severiano Martínez, abatido en 2010 en un enfrentamiento en el Chaco.

En 2002, confirmaron los golpes

Una junta de nueve médicos había confirmado la brutal tortura que los dos habían sufrido en manos de supuestos parapolicías. Las pruebas fueron realizadas durante 72 horas y constataron que Arrom y Martí sufrieron diferentes golpes con culata de revólver, objetos metálicos, manos y pies. Además, se intentó ahogarlos. Les golpearon en los testículos, estómago, cabeza, pecho, tobillos y pies.

Fueron diagnosticados con insomnio, hipertensión, estado de alarma o taquicardia, según publicaciones periodísticas del 2 de febrero del 2002.

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