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Amenazada de muerte por reclamar hora en la cancha

Hombre se enojó porque chicas querían jugar y él no quería salir.

F.G. (34) y sus amigas estaban entusiasmadas por volver a encontrarse. Planearon que sería para hacer algo de deporte y alquilaron una hora en un tinglado para jugar fútbol de salón. Al llegar, se llevaron una desagradable sorpresa.

En la misma cancha, ubicada en Mbaracayú (Alto Paraná), un grupo de hombres estaba en pleno torneo por lo que se sintieron decepcionadas. Algunas de las chicas fueron a preguntar a los señores a qué hora se retirarían, pues ya era el turno de ellas. En eso, Lindomar Martins Da Silva salió y las agredió verbalmente.

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“Yo le dije que por qué reaccionaba así, que nosotras también alquilábamos y que nadie nos avisó de algún cambio ni nada. El tipo se puso muy nervioso y me dijo que me iba a dar un tiro”, refirió con temor F., quien prefirió que su nombre no se publique por miedo.

El tema es que el agresor no quería ceder el espacio solo porque ellas eran chicas.

“Dijo que para él no era nada matarnos, solo porque queríamos jugar nosotras”, lamentó.

La mujer indicó que no quiso tener más problemas y no denunció el hecho que ocurrió a las 20:00, el jueves 19 de noviembre. Pero lo que ocurrió después la dejó aún más quebrantada.

Otra amenaza

Martins Da Silva tendría otro de sus episodios, pero esta vez en el distrito de La Paloma (Canindeyú). Dos días después, el hombre estaba en un evento. Ahí estaba Janeze Schmitty (50) y una de sus hijas, que fueron agredidas por él.

Según el informe policial del caso, el sujeto le comenzó a decir groserías y le dio un puñetazo en la cara a ella, la hija quiso defender a su mamá y ligó una feroz patada por parte del hombre.

A ellas también amenazó con matarlas. “El señor Lindomar es una persona prepotente y no es la primera vez que se comporta así”, dijeron las víctimas ante los uniformados.

Esta situación llenó de mucha angustia a F., la agredida en la cancha.

“Siento culpa por no haber hecho la denuncia porque, si la hacía, esta señora no iba a sufrir golpes. Aunque no estoy segura de que funcione el aviso a la policía porque hasta ahora no está detenido y nosotras tenemos miedo”, finalizó.

El comisario Estanislao Figueredo declaró a EXTRA que todos los involucrados son de Mbaracayú, pero en el segundo episodio ocurrió en otra ciudad.

“El señor también vino a denunciar a la señora y a sus familiares por aquella pelea. También por lesión y amenaza”, dijo el jefe policial.

“Se están portando bien los muchachos”

Felipe del Puerto, presi de la Asociación de Canchas Sintéticas, dijo que los muchachos están “hílore” (alienados) y se comportan bien. “Creo que es más común las peleas en canchas de barrio, el famoso moquete, pero en complejos no, porque es privado. Dentro de la cancha sí se dicen de todo, pero al salir termina. Cada uno sabe su horario y viene para esa hora. No hay quien quiera letradear porque tendría que pagar, obvio, pero para eso es la reservación”, aseguró.

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