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Albañiles ahora comen fit y dejan de piropear

Otros no dejan el tereré rupa, para aguantar la jornada.

A Tania Benítez le sorprendieron los albañiles anteayer en la despensa de su hermana en San Lorenzo.

“Compraron frutas para su media mañana y eso me llamó la atención, me pareció gracioso”, comentó a EXTRA.

Posteó que con este hecho inédito ya “está todo perdido en el país”.Los albañiles son conocidos por “meterle” alimentos pesados para el tereré rupa.

“Lo que habitualmente se conoce de ellos es que comen otro tipo de alimentos, pero lo que compartí en redes en ningún momento fue con mala intención”, aclaró.

Sin piropos

El jefe de obras, Cristino Amarilla, de Capiatá observó otro de los cambios de la nueva camada.

Dijo que actualmente hay pocos piropeadores porque tienen miedo de ofender y pagar multas.

“Se prohíbe todo. Si la empresa es delicada en eso, tenés que respetar a tu jefe”, afirmó.

Cabe señalar que en Asunción rige la ordenanza del 2017 que establece multas de entre G 1.500.000 a G. 2.400.000 por piropear o acosar en la calle.

Cualquier persona puede denunciar a otra ante la Dirección de Políticas de Género de la Municipalidad.

También comentó que ya llegó a trabajar con albañiles que optan por la comida sana.

“Hay gente que come dietético. He visto gente que desayuna fruta y acompaña con leche o yogur para su media mañana”, afirmó.

Mencionó que antes podían ser más estrictos con los trabajadores.

Tereré pantano

Cristino Amarilla comentó que en su puesto todos desayunan desde las 8:30 hasta las 09:00.

Llevan desde sus casas lo más económico como tortillas, a veces empanadas o marineras.

“Después tomamos tereré con remedio yuyo que quitamos del terreno donde estamos construyendo”, observó.

El siguiente horario de descanso es desde las 12:00 hasta las 13:00. Trabajan hasta las 17:00.

“Las frutas no van a atajar el hambre. Ni el tereré va a ser rico después. Lo que más se come son las empanadas, marinera con mandioca o fiambre con pan. El trabajo es pesado y no van a aguantar. Somos flacos porque quemamos grasa”, afirmó Fabio López, albañil de Caaguazú.

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