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Abuelito itapuense se recibe de abogado

Quedó viudo y su mundo se derrumbó, pero optó por volver a estudiar.

Cuando murió la esposa de don Nicolás Amarilla, no había nada que lo pudiera consolar, hasta que decidió cumplir uno de sus sueños: volver a estudiar. Hoy, a sus 74 años, es un flamante abogado.

“Mis hijos ya estaban grandes. Yo pasaba mucho tiempo solo, me decidí volver a clases para, más que nada, ocupar mi mente en cosas que sí valen la pena”, dijo el docente jubilado, quien el próximo jueves tomará juramento en la nueva profesión.

Amarilla contó que durante estos cinco años de estudio “para nada” se vio avasallado por sus jóvenes compañeros de entre 20 y 30 años, y mucho menos por la tecnología.

“Estudié Dactilografía. Tengo mi máquina de escribir. En ese preparé todos mis trabajos prácticos. Aunque de a poco me estoy familiarizando con la notebook”, explicó Amarilla, el segundo mejor alumno con calificación general 4.

Soy de los que compran libros y no los que buscan información en Internet

Espera ser una motivación para aquellas personas que sueñan ser algún día profesionales y sobre todo para los jóvenes.

Don Nico tiene tres hijos, vive en el barrio San Pedro, de Encarnación. “Una es médica, otro bioquímico y otra siguió mis pasos y es maestra de educación primaria. Estudié por ellos. No creo que ejerza la profesión en tribunales. Pero en esta vida tenemos que tener un abogado y un un médico de cabecera, por si acaso”, dijo entre risas el itapuense.

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