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Abuela volvió a su casita y su hijo abusivo fue detenido

La guapa tejedora cumple hoy 86 años y festejará en su hogar.

El deseo de cumpleaños de la pilarense ña Lucía Ojeda viuda de Ayala se cumplió: la abuela, volvió a su casa, de donde fue echada por su malagradecido hijo, Carlos Antonio Ayala Ojeda (56).

El jueves, a las 14:00, la policía procedió a la detención de Carlos Antonio, por orden del fiscal Federico Solano López, quién imputó al hombre por violencia doméstica.

La abuela cumple hoy 86 años, su deseo era volver a su casa y recuperar la tranquilidad que tenía antes de que su hijo se instalara en su propiedad.

Fiesta

Cuando la abuela fue echada a la calle por su hijo alhaja, la vecina Guadalupe del Carmen Ramírez le abrió las puertas de su casa y ña Lucía tuvo protección.

En reiteradas ocasiones, la abuela denunció los maltratos que recibía por parte de su hijo, ella quería que él se vaya de la casa, pero el hombre se acomodó viviendo a costas de la pensión de su madre.

Los vecinos que conocen lo trabajadora que es ña Lucía, tienen planeado ofrecerle hoy una fiesta de cumpleaños en la casita que ella misma construyó con mucho esfuerzo.

“Mi abuela está muy contenta de volver a su casa, ya está juntando sus cositas para regresar. Nosotros vamos a hacerle una fiestita de cumpleaños, porque ella se merece”, dijo su nieta Montse Ayala.

Tras las rejas

Mientras tanto, Carlos Antonio Ayala, se encuentra tras las rejas de la Comisaría 1ª y a disposición de la Fiscalía.

El hombre regresó de Argentina hace 4 años, cuando su hermana, quién compró el terreno para la abuela, falleció. Desde el primer momento en que Carlos llegó a la casa, comenzó a maltratar verbalmente a su anciana madre.

Tanto era el abuso, que el hombre se apropiaba de la plata que la abuela ganaba vendiendo las alfombras que teje con sus propias manos o de la platita que juntaba vendiendo latas, plásticos, velas de cebo y cigarros.

Carlos utilizaba la plata de su mamá para comprar alcohol. Una vez borracho, empezaban los maltratos.

“Yo quería que él se vaya de la casa porque demasiado ya aguanté, yo quiero vivir tranquila. Apenas ya ando, cuando tenía dolores o amanecía que no podía ni comer el decía que yo me hacía nomás. Cuando me maltrataba yo ya salía de la casa, me iba a la casa de mi nieto que me hacía pasar el mal rato con su charla. Mi hijo destruyó toda mi casa y mis cosas. Ya no podía seguir viviendo con él de esa manera”, relató la abuela.

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