“Desvió su colectivo y murió por salvar la vida de otras personas”

El borracho que se comió la luz roja ya fue imputado por homicidio culposo. EDICIÓN IMPRESA

Cerca de las 22:00 del 31 de diciembre del 2017, Aurelio Escobar (40), chofer de la Línea 27, cenó con su familia y fue directo a la cama: al día siguiente le tocaba trabajar. Alrededor de las 5:00 del 1 de enero, se despidió de su mujer, Agustina Samaniego. Su pequeña de 11 años aún descansaba.

“Voy a ir a hacer dos redondos y vuelvo”, prometió el trabajador y salió para no regresar más. “Ni siquiera clericó tomó, era demasiado responsable”, contó entre llantos Sady Gaona, su hijastra. Escobar falleció en las últimas horas del lunes, tras largas horas de luchar por su vida en el Hospital del Trauma.

l trabajador del volante había impactado contra un negocio entre las calles Montevideo y General Díaz de Asunción, al intentar esquivar a un conductor borracho que pasó la luz roja del semáforo. Además, evitó llevarse por delante a otros pasajeros que esperaban micro en esa zona.

“Desvió y murió para salvar la vida de otras personas”, dijo Sady, quien añadió que el hombre era el sostén de su casa. “Voy a trabajar doble para darle todo a mi mamá y mi hermanita, porque él se desvivía para darles todo”, añadió.

Imputado y a prisión

Marcelo Ortiz Ortega (20), responsable del accidente, fue imputado por homicidio culposo y exposición al peligro en tránsito terrestre. El joven está internado en el sanatorio La Costa. Al salir tendrá que comparecer en el Juzgado. El fiscal Rodrigo Estigarribia solicitó su prisión preventiva.

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